Ojal rojo

30 octubre 2011

De un tiempo a esta parte vengo observando que entre los esclavos del sistema se ha puesto de moda el ojal rojo. O sea, en un traje gris marengo, pongamos por caso, el pollo en cuestión lleva el ojal rojo. Todo el paño gris marengo y el ojal rojo. Un bordadillo rojo enmarca el ojal. Si el traje fuera azul marino todo él, el ojal sería igualmente rojo. Ojal rojo. ¿Porqué? Porque un modisto avaricioso y sabio de Dios sabe dónde, atribulado por el descenso en sus ventas, un día pensó: ¿Qué puedo hacer yo para vender más trajes a esos gilipollas que siempre siguen las últimas tendencias, por absurdas que sean?

Esto de escribir un blog es un cońazo y una parida. Me parece que lo dejo. Total, nadie lo lee.


Bach

16 octubre 2011

Me he comprado los conciertos para clave de Bach (versión piano, Murray Perahia, Sony Classical, 3 cds).

Nada más que decir.


Concurso mejor blog

16 septiembre 2011

Estoy intentando apuntar este mi blog a un concurso de blogs. La web en cuestión (bitácoras.com) me ha generado un código para hacer algo así como un botón que debo pegar en mi blog, para que la gente pueda votar, pero el botón me flota por la pantalla y no tengo n.p.i de cómo hacer para que se quede quieto y funcione. Ahí lo intento una vez más …

http://bitacoras.com/premios11/votar

 

 


Vacaciones

31 julio 2011

Hala, todos a la playa, vamos, con las sandalias y los tatuajes, pelopincho y mechas, a la playa, a “relajarnos” tumbados vuelta y vuelta al sol incandescente con el ipod en las orejas y el tachún tachún en la mente. Hala, hala, pon la cabeza por allí y que no te la pise un nene descuidado. ¡Esas madres! Huele a sobaco, casi no hay sitio, pero “ahora toca” “seguir la hoja de ruta”, “cambiar el chip” y “recargar las pilas”. Bronceador a chorro, cuidado con “esos primeros rayos”. Aquí no se cabe, retira un poco la pata, ahora sí, arena en la nariz, verano, vacaciones, olvidemos la hipoteca, beee beee beeeeeee. Y el 20 de noviembre a votar, beee beeee beeeeee. Leer el resto de esta entrada »


Poesía

29 julio 2011

Poesía

Blanca página, yo tecleo.
Ya no eres blanca, página.
Con mi teclear, te he manchado de letras.
Letras negras,
palabras tontas,
sucio sobre limpio.
No eres blanca, no eres pura;
tienes mi idiotez adherida.
Pues anda y que no hay que ser zoquéte
Para hurgar en la herida
Soltando la cotidiana parida
En un blog de mierda como éte.
Blanca página, jodéte.


Tobillo prieto

3 junio 2011

No sé qué tienen algunas mujeres en la cabeza para calzarse esas cosas tan raras en los pinreles. Míralas. Sandalias no son; zapatos tampoco. ¿Vendas acaso? No me lo parecen. ¿Ligaduras desligadas? Quizá, reminiscencias de un maltrato autoinflingido.

El pie, con sus cinco deditos, ufano, semidesnudo y desvergonzado, aplasta una suela fina y essaboría como una loncha de york contra el hirviente asfalto de Madrid. Los calores de la primavera ha mucho que expulsaron de este villorrio manchego las botas de pirata. Porque, sepa usted, que hay mujeres en Madrid que, cuando el frío invierno acecha, para despistarlo disfrazan sus pinreles de pinrel pirata, o de pinrel mosquetero, o de pinrel Capitán Alatriste.

Y en verano se ponen eso, que aún no sé muy bien lo que es. A ver, voy a intentar describirlo, por si algún lector despistado que por aquí recale es capaz de reconocerlo e iluminar mi ignorancia con un clarificante mensaje a este blog.

El pie aplasta la loncha de york. Una cinta que suele ser marrón surge de los bordes de la suela y se enrolla al tobillo. No es un enrolle normal; es un enrolle compulsivo, obsesivo, conclusivo, omnicomprensivo y agobiante. Todo lo cubre, todo lo ata, todo lo aprieta, el tobillo se asfixia, el dedo gordo se amorata, la cinta sube y repta hasta la media pantorrilla, y el culebro ahí se queda, anudado y quieto, ya le basta.

El pinrel, esclavo de la moda y preso de la tontería, se arrastra y vuela , se arrastra y vuela, se arrastra y vuela … Y yo que lo veo, me pregunto: ¿Qué tienen las mujeres, estas del tobillo prieto, en la cabeza?


Nada

19 abril 2011

Vaya. Hoy que tengo tiempo y calma, nada se me ocurre para escribir. En mi último post estaba yo tan indignado por el bloqueo, el desvío y el subsiguiente atasco que sufrí en mi coche por culpa de la “maratón popular de Madrid”, que las palabras me surgían calientes y fluidas, en tropel irrefrenable. Esto era así porque, como es sabido, la indignación es fuente de creatividad. Así como el científico loco grita “¡Ignición!” cuando lanza un cohete con rumbo al planeta prohibido, uno antes de escribir debería gritar “¡Indignación!” y aprestarse entonces a volar adonde sus neuras tuvieran a bien pilotar la desvencijada nave del propio entendimiento.

A ver. Me voy a indignar. ¿En qué pienso?. En las jubilaciones anticipadas de las cajas. Sí, es indignante, pero sigo lerdo y nada me surge. Otra cosa. La política. Sí. Pondré la radio. Escucharé una radio progresista para indignarme con la derecha y después escucharé una radio conservadora para indignarme con la izquierda progresista. La pongo. Sí. Pongo la radio progresista. No. Están con un rap. Odio el rap. Pondré la radio conservadora primero y la progresista después. Sí. La pongo. No. Están con la tal ladi gagá. Apago la radio. Espero. La pongo. Más música. No. Ahora el tiempo. Va a llover. ¿Es el tiempo de la radio progresista o el de la radio conservadora?. Tengo que mirar el dial; no me acuerdo dónde estaba. Ah. Ya. Es el tiempo de la radio progresista. Dan el tiempo por la hora que es; me he perdido las noticias y los deportes, así que ya no me queda margen de indignación contra la derechona conservadora. Pasaré a la radio conservadora, a ver si pillo alguna crítica de los eres de Andalucía o de las paridas de Zapatero y así me indigno un poquitín. La pongo. Nada. Están con el tráfico. Que no hay tráfico en Madrid. Semana Santa. Pero que mañana sí habrá tráfico hacia Valencia, porque es otra operación salida y además hay final de copa en Mestalla. No me indigno aún. Me aburro. Me duermo. Apago la radio. No se me ocurre nada para escribir. Intento indignarme en abstracto, sin razón alguna, físicamente, con el hipotálamo. Gruño. Echo resoplidos. Me amorato. Aprieto los puños y hasta doy un manotazo sobre la mesa. Mi mesa es de Ikea y la he montado yo solo. Salta una pata de la mesa de Ikea y se me cae el portátil al suelo. Aquí termino. Sí. Aquí.


Domingo de paseo por Madrid

17 abril 2011

La fresquita mañana y el cielo azul me han invitado a pasear un domingo más por este mi querido Madrid. En contra de mis principios generales del movimiento, no me he movido por la ciudad en metro, me he movido en mi utilitario de mierda: ¡Poco tráfico habrá, ayer fue la operación salida!

En coche, así, feliz y señorial, haciendo grandes aspavientos con los brazos mientras en mi estéreo suena a todo meter el Magnificat de Bach, me dirijo al Prado. Aparco en la regia calle Espalter y me tomo un cafelito en la esquina del Botánico. ¡Qué gusto! Hala. Adentro. A ver a Chardin.

Contemplo y tomo notas. “Liebre muerta con petaca de pólvora y zurrón”. Es una naturaleza muerta, no cabe la menor duda. Chardin verdaderamente pinta el aire que hay alrededor de las cosas, más que las cosas en sí mismas consideradas.

“La raya” … “El niño de la peonza” … Me siento identificado. Con el niño ensimismado, no con la raya destripada, se entiende. ¡Qué agradable ver estos cuadros tan bonitos! ¡Y apenas hay nadie! ¡Gracias por esta mañana, operación salida, que te los has llevado a todos a Benidorm!

Salgo del Prado en trance contemplativo y aireo mis meninges bajo las sombras de los árboles carolíngeos del entrañable Jardín Botánico. Pero qué bien se está y qué barato es lo bueno.

La una. Hora de volver. Arranco mi coche y en la misma regia calle Espalter me quedo petrificado. ¿Qué coño pasa, regia calle Espalter? A paso de tortuga la fila avanza … No distingo, pero algo pasa por allá, en el cruce … Colorines, gorritas que suben y bajan, plásticos, leotardos y brincos … Ya os veo, malandrines … Sois la ciudadanía corriendo de maratón popular. Me cago en Ros. ¿A dónde me desvían? ¿Pero no estábais todos ya en Benidorm? ¡Quiero ir a mi casa! ¿Ronda de Valencia? ¿Paseo de La Florida? ¡Socorro!

En Casa Mingo, hora y media después, desesperado y con un ataque de nervios, acabo comiendo medio pollo asado y una sidra. Esto no era lo planeado. Me cago en todo lo que se mueve.


Ipodiotas

19 marzo 2011

El uso continuo del ipod vuelve ipodiota a la persona humana. Las autoridades sanitarias deberían tomar cartas en el asunto. Los ipodiotas andan por ahí como sin saber muy bien a dónde van; menean el cuello para adelante y para atrás y, si te acercas a ellos, comprobarás que emiten unos gemiditos muy lastimeros -efecto de eso que llaman música pop-. Suelen mirar al infinito, pero nunca lo ven.

Luego aparecieron los iphones. Sus usuarios son como los ipodiotas, pero no miran al infinito: miran a una pantallita. La miran fijamente, la toquetean con los dedos y menean el cuello para adelante y para atrás. Es como una apoteósis repentina que sufriera el ipodiota. Un ipodiota audiovisual, en definitiva.

Y para remate los ipadiotas. A éstos sólo parece interesarles matar cerdos tirándoles pájaros. Suena extraño, pero es así. Lo hacen con los pulgares. Es verídico. Hoy se me sentó un ipadiota al lado, en el metro, y mataba cerdos tirándoles pájaros con los pulgares. Y parece que la gilipollez es mundial.

Sentado en el parque del Retiro, arrojo unas miguitas de pan a los gorriones, escucho el viento y doy gracias a Dios por no haberme vuelto ipodiota. Resistiré.


Se vende libro

5 marzo 2011

Se vende libro. Es muy bueno. Muy gracioso. He enviado el manuscrito a un puñado de editoriales y a un puñadín de agentes literarios. Nadie me ha contestado. En casi un año no he recibido ni un escueto NO. Creo que lo voy a editar yo, en uno de esos cacharros planos que iluminan napias por doquier y se llaman Inap o Ipad o Inapia o algo así. Que se vayan al carajo los editores y los agentes literarios. Meteré mi libro a presión en el quíndel o en el Inapia y accederé al orondo mercado global y hasta los chinos me lo comprarán (cuando lo traduzcan al chino, que lo harán, porque mi libro es muy bueno y muy gracioso). Entonces me reiré de las editoriales y de los agentes literarios y a todos así les diré: ¡Lipiaos el culo con las hojas de los libros de vuestros tertulianos y de vuestros tertulianos y de vuestros tertulianos que sólo publicáis morralla de tertulianos de la tele y de tertulianos de la radio! ¡Mi libro será electrónico e iluminará las napias de medio mundo! ¡Yo no soy tertuliano! ¡Soy escritor! ¡Electrónico! ¡Capullos!


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