Vaya. Hoy que tengo tiempo y calma, nada se me ocurre para escribir. En mi último post estaba yo tan indignado por el bloqueo, el desvío y el subsiguiente atasco que sufrí en mi coche por culpa de la “maratón popular de Madrid”, que las palabras me surgían calientes y fluidas, en tropel irrefrenable. Esto era así porque, como es sabido, la indignación es fuente de creatividad. Así como el científico loco grita “¡Ignición!” cuando lanza un cohete con rumbo al planeta prohibido, uno antes de escribir debería gritar “¡Indignación!” y aprestarse entonces a volar adonde sus neuras tuvieran a bien pilotar la desvencijada nave del propio entendimiento.
A ver. Me voy a indignar. ¿En qué pienso?. En las jubilaciones anticipadas de las cajas. Sí, es indignante, pero sigo lerdo y nada me surge. Otra cosa. La política. Sí. Pondré la radio. Escucharé una radio progresista para indignarme con la derecha y después escucharé una radio conservadora para indignarme con la izquierda progresista. La pongo. Sí. Pongo la radio progresista. No. Están con un rap. Odio el rap. Pondré la radio conservadora primero y la progresista después. Sí. La pongo. No. Están con la tal ladi gagá. Apago la radio. Espero. La pongo. Más música. No. Ahora el tiempo. Va a llover. ¿Es el tiempo de la radio progresista o el de la radio conservadora?. Tengo que mirar el dial; no me acuerdo dónde estaba. Ah. Ya. Es el tiempo de la radio progresista. Dan el tiempo por la hora que es; me he perdido las noticias y los deportes, así que ya no me queda margen de indignación contra la derechona conservadora. Pasaré a la radio conservadora, a ver si pillo alguna crítica de los eres de Andalucía o de las paridas de Zapatero y así me indigno un poquitín. La pongo. Nada. Están con el tráfico. Que no hay tráfico en Madrid. Semana Santa. Pero que mañana sí habrá tráfico hacia Valencia, porque es otra operación salida y además hay final de copa en Mestalla. No me indigno aún. Me aburro. Me duermo. Apago la radio. No se me ocurre nada para escribir. Intento indignarme en abstracto, sin razón alguna, físicamente, con el hipotálamo. Gruño. Echo resoplidos. Me amorato. Aprieto los puños y hasta doy un manotazo sobre la mesa. Mi mesa es de Ikea y la he montado yo solo. Salta una pata de la mesa de Ikea y se me cae el portátil al suelo. Aquí termino. Sí. Aquí.
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