De un tiempo a esta parte vengo observando que entre los esclavos del sistema se ha puesto de moda el ojal rojo. O sea, en un traje gris marengo, pongamos por caso, el pollo en cuestión lleva el ojal rojo. Todo el paño gris marengo y el ojal rojo. Un bordadillo rojo enmarca el ojal. Si el traje fuera azul marino todo él, el ojal sería igualmente rojo. Ojal rojo. ¿Porqué? Porque un modisto avaricioso y sabio de Dios sabe dónde, atribulado por el descenso en sus ventas, un día pensó: ¿Qué puedo hacer yo para vender más trajes a esos gilipollas que siempre siguen las últimas tendencias, por absurdas que sean?
Esto de escribir un blog es un cońazo y una parida. Me parece que lo dejo. Total, nadie lo lee.